Si te gustan las Princesas Disney, pasarás un buen rato con ¡Blancanieves, bonita, deja ya el espejito!
Ni Frozen, ni La Sirenita, ni La Bella y la Bestia, el primer cuento que eligió Disney para comenzar su colección de películas fue la inmortal Blancanieves, ¿cuántas veces hemos contado el cuento a los más pequeños? ¿de verdad es necesario un álbum más contando la misma historia? La respuesta es que probablemente no, pero es que esta no es una historia más de Blancanieves.
Ya desde la primera página nos lo dejan bien claro, una enorme aspa roja tachando la versión tradicional del cuento nos empieza invitando a dejar los prejuicios a
un lado y olvidarse de todo lo que hasta ahora se sabe de la historia.
Y es que en ¡Blancanieves, bonita, deja ya el espejito! nos encontramos ante una versión
humorística del cuento en el que se da la vuelta a los personajes y a sus
motivaciones. Puede que la Reina no fuese tan mala como nos la pintaban y que
la misma Blancanieves tuviera sus “defectillos”, incluso puede que el espejo más que mágico
fuese… ¡electrónico! Pues por ahí van los tiros.
El álbum ha sido claramente
concebido para leerlo conjuntamente con los más pequeños, hijos y padres,
nietos y abuelos comparten el mismo conocimiento sobre la historia clásica y,
al darle la vuelta, se compartirá no solo un rato de lectura si no de risas y puede que
alguna que otra carcajada.
Otro aspecto a tener en cuenta es que da gusto ver lo
bien editado que está el álbum hasta llegar a ese gran colofón final en el que se invita al lector a un viaje al mundo de Blancanieves, en el que
tendrá la oportunidad de seguir un itinerario por tres mapas distintos, desde
la casa de los enanitos hasta el palacio del príncipe.
LO MEJOR ES QUE AL LEERLO JUNTOS SE COMPARTIRÁ NO
SOLO UN RATO DE LECTURA SI NO DE RISAS Y ALGUNA QUE OTRA CARCAJADA.

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